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Líderes-Difíciles

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre servir con líderes “difíciles”

Ronald L. Koteskey

GO International

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Debbie pasó varios años preparándose para lo que Dios la había llamado a hacer, enseñar en una escuela cristiana internacional donde podía alcanzar a los nacionales y ayudar a otros niños o hijos de tercera cultura (HTC) como ella. Sin embargo, lo que terminó sucediendo realmente la decepcionó.

El director de la escuela era una persona muy difícil. Aunque Debbie era nueva en la escuela y estaba conociendo la cultura, le asignaron la mayoría de los estudiantes problemáticos y los peores horarios. Al principio pensó que solo era su percepción de las cosas, pero pronto supo que otros miembros del personal de la escuela opinaban lo mismo respecto al director. Era un hombre que criticaba sin reservas y rara vez felicitaba. Por lo general, cuando había un problema con los padres, el director optaba por oponerse al maestro, incluso cuando era obvio que los padres estaban equivocados.

Al final de su primer mes como maestra Debbie estaba tan desanimada que comenzó a considerar seriamente la idea de renunciar y volver a casa, o por lo menos no regresar a esa escuela al año siguiente. ¿Cómo es posible que semejante clase de liderazgo esté a cargo de un lugar así, donde la obra de Dios es tan transcendental? ¿Qué se puede hacer al respecto?

¿Quiénes son los líderes difíciles?

Un líder mediocre puede ser cualquier persona que tenga autoridad sobre los obreros transculturales, por ejemplo:

  • Directores a cargo de los maestros y demás personal en las escuelas internacionales.
  • Directores de campo responsables de las actividades que desempeñan los obreros transculturales en todo un país.
  • Los jefes de departamento en el país de origen del obrero o la agencia, que toman decisiones cuya influencia afecta la vida de los obreros en todo el mundo.
  • Líderes de iglesias nacionales que tienen autoridad sobre las actividades de los obreros transculturales que viven en el extranjero.

¿Cómo se convirtieron en líderes?

Se convirtieron en líderes de la misma manera que quienes son buenos líderes: alguien pensó que lo harían bien. Desafortunadamente, no todos los líderes son buenos para liderar. Las siguientes son algunas posibles razones por las cuales se convirtieron en líderes.

  • Años de servicio. Algunos llegaron a puestos de liderazgo debido a su gran experiencia, pero no necesariamente porque eran buenos para liderar.
  • Necesidad. Cuando quedó la vacante en el liderazgo y urgía que alguien asumiera de inmediato, quizás la única persona disponible era la mejor opción y por eso asumió el cargo.
  • Nepotismo. Tal vez un obrero transcultural tiene el cargo de liderazgo porque está emparentado con alguien más dentro de la agencia que ocupa un puesto superior.
  • El Principio de Pedro. Puede que algunos obreros, que se destacaron en puestos anteriores, ascendieran de cargo y luego alcanzaran un nivel de incompetencia; y entonces se quedaron en ese cargo por el resto de su tiempo de servicio.

¿Hay ejemplos de esto en la Biblia?

La Biblia tiene dos excelentes ejemplos de unos Hijos de Tercera Cultura (HTC) que trabajaron bajo la supervisión de líderes nacionales complicados en países anfitriones. Un primer ejemplo es el de José, quien sirvió con varios líderes egipcios.

  • Vendido como esclavo. Sus hermanos lo odiaban, estaban celosos de él, planearon matarlo, lo arrojaron a una cisterna y finalmente lo vendieron a una caravana de comerciantes que pasaba por el lugar. Cuando llegaron a Egipto, los mercaderes vendieron a José a Potifar, capitán de la guardia (Génesis 37).
  • Falsamente acusado. Aunque rechazó los intentos seductores de la esposa de Potifar, ella acusó a José de intentar violarla. Y lo metieron en prisión (Génesis 39).
  • Olvidado. Estando en prisión, José interpretó correctamente el sueño de otro prisionero. José le pidió a ese hombre que se acordara de él cuando estuviera ante el faraón, pero, desafortunadamente, el hombre se olvidó de José (Génesis 40).

El otro ejemplo es el de Daniel. Él sirvió bajo el liderazgo de cuatro hombres diferentes y de tres culturas diferentes (Daniel 1-6). A pesar de que lo sacaron a la fuerza de su propia cultura, la capacidad de Daniel para someterse a líderes difíciles comenzó a surgir cuando era muy joven, durante sus primeros tres años de educación superior. Estos son algunos de los desafíos que Daniel tuvo que enfrentar.

  • Cuestiones religiosas. Mientras Daniel todavía estaba en entrenamiento, el rey ordenó que los estudiantes tenían que comer ciertos alimentos específicos. Pero Daniel decidió no comer alimentos que lo contaminaran (Daniel 1).
  • Demandas “imposibles” de cumplir y amenazas. El rey Nabucodonosor le exigió a Daniel y a otros que hicieran algo que nadie podía hacer: que le describieran e interpretaran el sueño que había tenido, sin contarlo a nadie, o los asesinaría a todos (Daniel 2).
  • Mal juicio y decisiones precipitadas. Darío el Medo conquistó el reino y retuvo a Daniel porque pretendía ponerlo a cargo de todo el reino. Sin embargo, otros administradores en el palacio, quienes ocupaban puestos inferiores, persuadieron a Darío para que emitiera un decreto que resultaría en la muerte de Daniel si él continuaba adorando a su Dios (Daniel 6).

¿Qué pueden hacer los obreros transculturales?

La Oración de la Serenidad de Niebuhr describe dos opciones: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo cambiar y la sabiduría para reconocer la diferencia”. José y Daniel echaron mano de ambas opciones.

La primera opción es aceptar las cosas que uno no puede cambiar. Siendo esclavo y prisionero, José no podía cambiar nada. Simplemente aceptó su situación y sirvió lo mejor que pudo en el lugar donde se encontraba y en la situación en la que se encontraba. En ciertas ocasiones, Daniel también optó por hacer lo mismo.

  • José, cuando lo venden como esclavo. Potifar notó que José, aunque vivía en una casa egipcia, era fiel a su Dios (hebreo) y que ese Dios lo bendecía. Evidentemente, José eligió servir bien a su amo en lugar de holgazanear y sentir pena de sí mismo. Con el tiempo, se convirtió en el asistente de confianza de Potifar y finalmente lo pusieron a cargo de todo lo que su amo poseía (Génesis 39: 1-6).
  • José, cuando es acusado. Igual que antes, José eligió servir bien al encargado de la cárcel antes que revolcarse en la autocompasión. Por eso, lo pusieron a cargo de todo en la prisión (Génesis 39: 20-23).
  • José, cuando se olvidan de él. Continuó sirviendo en la prisión. Finalmente, dos años después, cuando Faraón tuvo un sueño y pidió un intérprete, aquel hombre de repente se acordó de José. Faraón envió inmediatamente a buscar a José a aquella mazmorra, le pidió que interpretara sus sueños y terminó poniéndolo a cargo de todo el país de Egipto. Nuevamente, José sirvió bien a su amo y coordinó los preparativos para hacerle frente a un futuro desastre (Génesis 41).
  • Daniel, bajo el liderazgo de Darío. Daniel fue arrojado al foso de los leones y Darío le dijo: “Que tu Dios te salve”. No obstante, es interesante notar que mientras Daniel permaneció en el foso con los leones, Darío no pudo dormir porque estaba muy angustiado. Y cuando Dios salvó a Daniel, Darío se alegró tanto que emitió un decreto y ordenó que todos en su reino reverenciaran a Dios. Daniel continuó prosperando durante el resto del reinado de Darío, así como durante el reinado de Ciro el Persa (Daniel 6).

Pablo, uno de los primeros obreros transculturales que también sirvió en situaciones difíciles, escribió acerca de tener la serenidad para aceptarlas: “he aprendido a estar contento con lo que tengo... he aprendido el secreto de vivir en cualquier situación” (Filipenses 4: 11-13). Él describió algunas de sus situaciones difíciles en 2 Corintios 11: 23-28.

La segunda opción que sugiere la Oración de la Serenidad es cambiar las cosas que uno sí puede cambiar. Daniel lo hizo cuando pudo.

  • Daniel, cuando lidió con temas religiosos. Decidido a no quebrantar sus convicciones, Daniel solicitó al oficial en jefe una exoneración de alimentos pero el funcionario se negó. Luego, Daniel le propuso al guardia que lo cuidaba hacer un experimento. Cuando el experimento demostró que las verduras y el agua eran mejores que una dieta rica en grasas, el guardia cambió la dieta de Daniel y sus tres amigos sin decirles a sus superiores. Los cuatro jóvenes se graduaron con honores en su clase y entraron al servicio del rey (Daniel 1). Este enfoque puede ser algo arriesgado porque los funcionarios a cargo pueden interpretar tales acciones como insubordinación y enojarse mucho.
  • Daniel enfrenta una situación “imposible”. Daniel demostró en una segunda ocasión su habilidad para servir bajo las órdenes de un líder difícil. Fíjate en los tres pasos que dio Daniel según cuenta el capítulo 2. Primero, habló con el comandante de la guardia “con sabiduría y tacto” (v. 14). Segundo, le pidió tiempo al rey, su complicado líder (v. 16). Tercero, le pidió a sus amigos que oraran (v. 18). Finalmente, Dios contestó y luego Daniel lo adoró y le agradeció (v. 19-23). Daniel se convirtió entonces en gobernador de Babilonia y estuvo a cargo de todos los asesores del rey (v. 48).

Este proceder de Daniel es encomiable. Haciendo uso de la sabiduría y el tacto, le pidió permiso a todos los involucrados, pidió a la gente que orara y luego le dio gracias a Dios.

Una opción que no se menciona en la Oración de la Serenidad es que los obreros transculturales simplemente renuncien y regresen a sus países de origen. Algunos hacen eso. Esto quizás sea necesario en algunas circunstancias, como cuando los falsos líderes boicotean el llamado al servicio de Dios. Jesús advirtió severamente a sus discípulos sobre los falsos profetas, falsos Cristos y falsos maestros. Les instruyó diciendo que habrían de encontrar muchas personas así, que engañarían a muchos. Algunos de estos engañadores pueden estar ocupando puestos de liderazgo. Por ejemplo, Jim Jones, el famoso líder del movimiento Templo del Pueblo, tuvo un ministerio transcultural exitoso en Indianápolis y fue un líder carismático que llevó a su gente a California y Guyana. Desafortunadamente, todos sus seguidores murieron (por suicidio/asesinato) en Jonestown, Guyana, en 1978.

Hay un excelente libro que habla de cómo servir bajo el liderazgo de otros, sean buenos o malos líderes; se llama “Liderar desde el segundo puesto: servir a su iglesia, cumplir su papel y hacer realidad sus sueños”. Fue escrito por Mike Bonem y Roger Patterson y fue publicado por Jossey Bass en 2005.

Sobre el Autor

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Ron y Bonnie Koteskey son consultores de atención para miembros de Go International.

Han brindado atención a miembros para misioneros desde 1997.