La Jubilación

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre la jubilación

 

Pablo, Bernabé, Silas y sus compañeros nunca planearon su jubilación ni tampoco hicieron una transición hacia esa etapa. Simplemente trabajaron hasta que murieron. La jubilación es un invento de nuestra cultura moderna occidental. Nunca antes en la historia las personas tuvieron el dinero suficiente como para dejar de trabajar teniendo todavía 20 o 30 años más por delante.

Si Jesús contara la parábola del hombre rico que aparece en Lucas 12 en la actualidad, probablemente hablaría de un obrero transcultural que se conecta todos los días al Internet para verificar cómo marcha su cartera de jubilación y que piensa en maneras de diversificar sus ingresos quizás mediante un reajuste estratégico en sus acciones, bonos y bienes inmuebles. Este rico y moderno obrero transcultural puede decirse a sí mismo: “Tienes muchas cosas buenas almacenadas para muchos años. Tómate la vida con calma, come, bebe y sé feliz” (Lucas 12:19).

La jubilación puede vivirse de muchas formas y puede ser una experiencia encantadora y liberadora o, por el contrario, una traumática y deprimente. Un factor importante que determina de qué manera se vive es la planificación que uno haya hecho. La mayoría de las personas hacen algún tipo de planificación financiera y se conforman con saber que gozarán del Seguro Social (o algún otro beneficio similar). Sin embargo, las personas también deben considerar dónde van a vivir, si tendrán suficiente dinero, a qué se dedicarán y quién estará en su círculo de amigos. Esta planificación debe comenzar tempranamente, como mucho, al inicio de su último período de servicio antes de la jubilación.

¿Dónde voy a vivir?

A diferencia de las personas que permanecen en su país de su origen, muchos obreros transculturales no poseen una casa en donde puedan vivir en su patria durante la jubilación. Pueden darse varias situaciones como:

  • Al inicio de sus carreras de servicio, algunos obreros transculturales sí compran una casa en su país de origen. Viven en ella mientras están cumpliendo tareas ministeriales en su propio país y la alquilan a otras personas mientras están fuera del país. El alquiler paga los gastos de la hipoteca, mantenimiento, seguro e impuestos. Por supuesto, para que esto funcione, uno debe planificar con décadas de anticipación y tener un amigo confiable que se encargue de administrar la casa.
  • Los obreros transculturales que no son propietarios de una vivienda tienen una variedad de opciones al jubilarse:
  • Comprar una casa que esté a la venta, si tienen suficientes ahorros reservados para tal fin y pueden encontrar una casa adecuada en el lugar donde quieren vivir.
  • Construir una casa, si cuentan con el dinero y pueden encontrar una propiedad adecuada.
  • Arrendar o alquilar una casa.
  • Vivir en una casa para ancianos o una comunidad para jubilados. Muchas agencias e iglesias cuentan con lugares como estos que ofrecen una gran variedad de planes para convertirse en miembro.
  • Los obreros que no tienen una casa a dónde mudarse también pueden elegir vivir en una comunidad. De nuevo, existen muchas opciones:
  • En o cerca de la comunidad donde crecieron.
  • Cerca de la sede central de la agencia.
  • Cerca de una iglesia que les brinde apoyo.
  • Cerca de la familia, ya sea cerca de los padres si aún están vivos o cerca de los hijos si estos tienen sus casas propias.
  • En el país anfitrión. Es bueno verificar primero cuáles son las políticas de la agencia respecto a este tema, porque algunas no te permiten regresar al país anfitrión ni seguir siendo parte de la agencia.

 

¿Tendré suficiente dinero?

Muchos obreros transculturales jubilados tienen ingresos suficientes provenientes de planes de jubilación e inversiones que les alcanzan para vivir dignamente, y algunos incluso deciden continuar trabajando al menos medio tiempo. Dependiendo de cómo te hayas planificado, existen muchas fuentes de ingresos disponibles como:

  • Los beneficios de los planes de jubilación gubernamentales, como el Seguro Social, están disponibles para quienes hayan hecho sus aportes y pagado sus impuestos a lo largo de los años. Este ingreso proporciona una base, pero no lo suficiente para vivir.
  • Si tu agencia tiene un programa de jubilaciones o pensiones, también cuentas con ese ingreso.
  • En los Estados Unidos, existen los planes de inversiones con impuestos diferidos o cuentas de jubilación individuales a los cuales se puede acceder y usar como ingresos después de los 59.5 años.
  • Si eres dueño de tu propia casa, puedes recibir los ingresos de una hipoteca inversa (tu sigues viviendo en tu casa y el banco te entrega los pagos de la hipoteca).
  • Cada vez son más las personas que continúan trabajando medio tiempo después de jubilarse en lugares de ventas de comida rápida, minoristas u otras organizaciones.
  • Puedes convertirte en un consultor en tu área de especialización, por ejemplo, un consultor en asuntos comerciales, plantación de iglesias, etc.
  • Pagarle a un planificador financiero calificado unos cuantos cientos de dólares puede ahorrarte muchos miles de dólares más a largo plazo.

¿Qué voy a hacer?

Las respuestas de los obreros transculturales a esta pregunta varían ampliamente. Algunas opciones de respuesta son:

  • “Relájate, come, bebe y diviértete”, como dijo el hombre rico en Lucas 12:19.
  • Seguir trabajando como antes. Algunas agencias tienen límites de edad, por lo que cuando las personas se jubilan de una agencia pueden cambiarse a otra que tenga un límite de edad diferente.
  • Seguir trabajando pero en su país de origen como, por ejemplo, pastoreando una pequeña iglesia.
  • Hacer trabajo voluntario en distintos ámbitos:
  • En el país anfitrión, sirviendo en compromisos a corto plazo con personas conocidas.
  • En otro país donde su agencia tenga algún trabajo para hacer.
  • En la sede de la agencia.
  • En su país de origen, con personas del mismo grupo étnico con quienes solía trabajar.
  • En entornos no relacionados con el trabajo transcultural como hospitales y hogares de ancianos.
  • Unirse a un grupo como Finishers. Son grupos que existen con el objetivo de que las personas que se jubilan tempranamente en sus culturas de origen, tengan la oportunidad de servir en otra cultura varios años después de su jubilación. Los obreros transculturales también pueden continuar sirviendo a través de grupos como estos.
  • Comenzar un proyecto nuevo como:
  • Un pasatiempo interesante.
  • Aprender de un campo totalmente nuevo.
  • Escribir autobiografías, cuentos.
  • Adquirir una nueva habilidad (computadora, piano).

¿Quiénes serán mis amigos?

Encontrar un lugar al cual pertenecer dentro de un grupo social puede ser la tarea más difícil que tengas que enfrentar luego de jubilarte. Después de haber vivido en otra cultura durante tantos años podrías llegar a descubrir que tus valores son bastante diferentes a los de las personas de tu misma edad en tu cultura de origen. Es posible que hayas cambiado tanto que sientas que no encajas en ningún lugar, ni siquiera entre aquellos que un día fueron tus amigos más cercanos.

Sin embargo, algunos contextos hacen que sea más probable encontrar un grupo social compatible que tenga valores similares.

  • Las comunidades de jubilación patrocinadas por tu propia agencia quizás sean el mejor y más compatible lugar.
  • Las comunidades de jubilación patrocinadas por otras organizaciones también son buenas.
  • Las comunidades de jubilación patrocinadas por iglesias.
  • Los obreros transculturales que viven en una comunidad o vecindario en una ciudad grande a veces se reúnen mensualmente en grupos de oración o de intereses comunes.
  • Averigua si tu agencia tiene algún mecanismo que te permita mantenerte conectado con la organización y con otros jubilados.
  • La mayoría de las agencias tienen una conferencia o convención anual y algunas tienen reuniones especiales a las que los jubilados están invitados.

Consideraciones Especiales

A veces surgen algunas cosas que pueden sorprender a los jubilados. Estas son algunas de las que ocurren con mayor frecuencia.

  • Padres ancianos. Dado que las personas son cada vez más y más longevas, las posibilidades de que uno se jubile y tenga que hacerse cargo de cuidar a sus padres que ya no pueden cuidarse por sí mismos también aumentan. Recuerda que si te jubilas a los 65 años, es posible que tus padres tengan más de 80 años y necesiten tu ayuda.
  • Seguro médico. A medida que envejeces los costos de atención médica se vuelven mucho más altos. En el caso de los obreros estadounidenses, si se jubilan antes de ser elegibles para recibir atención médica gubernamental (Medicare), asegúrense de verificar si la política de su agencia continúa brindándoles cobertura médica. Para todos los obreros en general, asegúrense de saber cuánto tendrán que pagar de su bolsillo. ¿Existe tal vez alguna política de beneficios médicos complementarios de salud disponible?
  • Depresión. Los obreros transculturales pueden experimentar una rara sensación de que sus vidas “ya no hacen una diferencia en el mundo”, luego de jubilarse. Su trabajo en el campo significaba marcar una diferencia entre la vida y la muerte de muchas personas, pero al volver a sus culturas de origen pueden sentir que sus vidas contribuyen muy poco y a casi nadie.
  • Políticas de la agencia. Asegúrate de leer detenidamente las políticas que tiene tu agencia respecto a tus actividades como jubilado. Luego, y teniendo esas políticas en cuenta, haz tus planes. Puede resultar devastador que no te permitan regresar al campo.
  • El momento del relevo. Recuerda que la tarea que llevan adelante los obreros transculturales es como una carrera de relevos. Llevas el testigo contigo por varios años o décadas y luego tienes que pasarlo a las personas que vienen detrás de ti. Tu rol es animar a la próxima generación mientras ellos continúan llevando a cabo la Gran Comisión.
  • Terminar bien. Después de pasar el testigo a las personas que te reemplacen en la carrera, evita interferir con la carrera de ellos. Cada generación hace las cosas de manera diferente. Cuando te sientas tentado a criticar, recuerda cómo te sentiste tú cuando los obreros transculturales que te antecedieron te dijeron qué hacer. Tus estudiantes, feligreses, discípulos, etc., ahora se han convertido en los líderes. Permíteles liderar.
  • Date tiempo. Estos asuntos requieren tiempo y pueden parecer abrumadores si tratas de enfrentarlos todos a la vez. Si te permites a ti mismo disfrutar cuatro o cinco años podrás enfrentarlos más adecuadamente.
  • Recuerda la promesa de Dios que aparece en el Salmo 92: 12-14. “Los justos florecerán... Incluso en la vejez aún producirán fruto, seguirán verdes y llenos de vitalidad (NTV)”.