Ser Invitados no deseados

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre ser un “invitado no deseado”

Ronald L. Koteskey

GO International

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Un periódico local muy popular publicó en su portada un artículo que hablaba sobre el trabajo de los obreros transculturales en esa zona. El artículo retrataba a los occidentales como unos farsantes que usaban la religión como herramienta para someter a las personas. Un periódico de circulación nacional se hizo eco de la nota.

  • Cuando intentaron renovar sus visas, las autoridades dijeron a los obreros que una nueva ley exigía que las empresas extranjeras obtuvieran una licencia operativa antes de solicitar una visa.
  • El papeleo para la licencia fue gigantesco.
  • Fueron hasta la ciudad capital con los documentos.
  • Los funcionarios aceptaron los documentos y prometieron emitir la licencia “mañana”.
  • A la mañana siguiente, el director encargado de otorgar las visas les mostró una copia del artículo de periódico y afirmó que necesitaría tiempo para reconsiderar el caso.
  • La oficina local de visas les otorgó una extensión de un mes.
  • Luego recibieron un aviso de que tenían 10 días para abandonar el país.

El siguiente extracto es de una carta de oración que relata otro caso similar: “A una familia se le notificó con 3 días de anticipación que debían salir del país después de vivir en él por más de 15 años. Sus hijos debían participar en una obra de teatro de la escuela la semana siguiente y no pudieron asistir. No estamos hablando de algo tan sencillo como cancelar unas vacaciones sino de que estas personas tienen que abandonar su hogar, su comunidad, su escuela y sus amigos de un momento a otro. Generalmente, las autoridades no ofrecen ninguna explicación, y a veces hay incluso falsos rumores sobre la situación”.

Las personas que prestan servicios en un país anfitrión viven allí como “invitados”, y solo pueden permanecer si el gobierno local les concede permiso. Se les puede pedir que abandonen el país en cualquier momento o se les puede negar el reingreso así sea sólo para despedirse o empacar sus cosas.

¿Todo esto es nuevo? ¿Qué dice la Biblia?

Situaciones como estas no son nuevas y se remontan a miles de años atrás. El primer período de servicio transcultural que encontramos en el libro de los Hechos narra la expulsión de unos obreros transculturales.

  • De Antioquía. La gente del país de origen de Pablo agitó a algunos ciudadanos de Antioquía para que lo expulsaran, y a Bernabé, razón por la cual ambos tuvieron que abandonar la región; se les pidió que se marcharan (Hechos 13: 50-51).
  • De Iconio. Nuevamente, personas de su propio país junto a otros ciudadanos de Iconio conspiraron para hacerle daño a Pablo y a Bernabé, por lo que ambos tuvieron que huir, debido al peligro potencial (Hechos 14: 5-6).
  • De Listra. Los mismos dos grupos anteriores lograron apedrear a Pablo y lo dieron por muerto. Pablo, sin embargo, sobrevivió. Él y Bernabé abandonaron Listra al día siguiente debido al peligro que ya era comprobado (Hechos 14: 19-20).

Los obreros transculturales siempre han tenido que abandonar sus países anfitriones de vez en cuando. No son ciudadanos del lugar por lo que saben que su tiempo allí puede ser limitado.

Una razón por la que podrían expulsarlos sería por lo que dicen o hacen, por ejemplo, predicar el evangelio o hacer señales y maravillas milagrosas. Otra razón sería por lo que otras personas digan o hagan para provocar la persecución.

¿Todavía existe la Xenofobia?

Vemos ejemplos del miedo a los extraños u otras culturas en la Biblia misma y en el mundo de hoy. No sabemos a ciencia cierta ni tenemos datos precisos de cuánto ha cambiado ese miedo en la actualidad; sin embargo, sabemos que hasta comienzos del 1900 no existía una palabra para definirlo y que entonces surgió la palabra “Xenofobia”. Lo que sí tenemos son datos de la cantidad de personas que buscan el significado de esa palabra en el siglo XXI. Los diccionarios en línea la han convertido en la palabra del día o la palabra del año durante la última década.

Una causa de este miedo, particularmente en los Estados Unidos, fueron los ataques ocurridos el 11 de septiembre de 2001 en las ciudades de Nueva York y Washington DC. Estos sucesos aumentaron la xenofobia en la nación norteamericana. Una causa similar pueden ser los ataques que han ocurrido en algunas ciudades europeas y han sido perpetrados por algunos refugiados de Medio Oriente y África del Norte durante las primeras dos décadas de este siglo.

Otra causa puede ser el surgimiento del nacionalismo en países de todo el mundo como una respuesta de resentimiento contra el colonialismo pasado. Algunas personas en África, Asia y América Latina guardan resentimiento contra aquellos países que atropellaron a sus naciones en el pasado e impusieron sus culturas sobre las culturas indígenas.

Internet

Antes del siglo XXI y de que Internet estuviera disponible en todo el mundo, los obreros transculturales tenían que ser precavidos con lo que llevaban a sus países anfitriones, con lo que decían y con lo que otros decían en conversaciones presenciales, por teléfono o cuando pensaban que nadie más estaba escuchando; podría decirse que en cierta forma estaban en una habitación donde se los monitoreaba. Sin embargo, desde que apareció Internet en la escena, los obreros transculturales deben tener mucho cuidado con lo que dicen y hacen en todo momento.

Primero. Cuando Internet y el correo electrónico aparecieron por primera vez, los obreros transculturales tenían que preocuparse por lo que las iglesias publicaban en sus sitios web y por lo que la gente les escribía en cartas o correos electrónicos. Eran motivos de preocupación, no obstante, eran relativamente fáciles de resolver al contactar a las iglesias y pedirles que no publicaran ciertas cosas (y tener un buen amigo en cada iglesia que vigilara el sitio web). Del mismo modo, se le podía dar a los amigos y sostenedores una lista de cosas para evitar cuando quisieran comunicarse con los obreros por correo electrónico o cuando hablaran con ellos por Skype u otro medio similar.

Segundo. Cuando las redes sociales se volvieron accesibles para todo el mundo de forma gratuita, en sistemas tales como Facebook e Instagram, controlar lo que aparecía en línea se volvió mucho más difícil. Cualquiera que use las redes sociales puede tomar fotos y grabar audios o videos con sus teléfonos inteligentes y publicarlos en cualquiera de las redes sociales en cuestión de minutos, sin que los obreros transculturales lo sepan. Incluso si las personas no publican una grabación sino solo texto, pueden mencionar los nombres de los obreros y el tema del que hablaron.

Si los obreros transculturales son “amigos” en alguna red social a través de la cual se comunican entre sí, tales conversaciones pueden resultar en la expulsión de varios “amigos” al mismo tiempo. Es posible que 15 o 20 obreros de la misma agencia pueden ser expulsados ​​al mismo tiempo.

¿Qué podemos hacer ahora?

El viejo refrán “Vale más prevenir que lamentar” es el mejor consejo. Es mejor enfocarnos principalmente en la prevención porque lamentar es casi seguro. Si se publica algo en Internet y las autoridades del país anfitrión lo descargan es probable que no haya forma de “borrar” esa evidencia en contra de un obrero.

Prevención. Estas son algunas sugerencias que pueden ayudar a la prevención. Pídeles a las iglesias que te apoyan que eviten todo lo siguiente:

  • Publicar tu nombre o información personal en línea.
  • Imprimir tu nombre o información personal en el boletín semanal de la iglesia.
  • Colocar tu nombre o fotografía en las carteleras de anuncios de la iglesia.
  • Grabar todo lo que digas en una reunión dominical.

Cuando hables frente a un grupo, por ejemplo en un servicio matutino en la iglesia, ten mucho cuidado con lo que dices o con la información que le entregas a la gente. Si deseas presentar información específica y no deseas que se filtre, invita a los interesados ​​a ver una presentación en una sala más pequeña y segura. Una vez que estén en esa sala, enfatiza nuevamente que cualquier información publicada indebidamente pondría en peligro tu ministerio.

Independientemente de lo que hagas para prevenir probablemente vivirás con incertidumbre y ansiedad. Si eliges continuar sirviendo en ese lugar es posible que también estés eligiendo vivir bajo situaciones de acoso y/o persecución.

Plan B. Sin importar lo que uno haga siempre cabe la posibilidad de que alguien publique algo en Internet que resulte en la expulsión de algunos obreros transculturales de sus países anfitriones. Semejante situación no significa el fin de ese ministerio porque ese obrero expulsado aún puede representar al ministerio en otros países o recaudar fondos para el mismo. Además, los creyentes nacionales pueden continuar el trabajo en su propio país.

Si te expulsan de seguro experimentarás un proceso de duelo y es probable que ese período de duelo dure un tiempo largo porque tendrás que llorar la pérdida de muchas cosas. Algo reconfortante para recordar es que sabemos cómo termina la historia. Puede parecer que Satanás y los gobernantes de este mundo están ganando la batalla, pero conocemos el final de la historia. Apocalipsis 21-22 nos asegura la victoria.

Es aconsejable tener un plan de contingencia en caso de que ocurra una expulsión inesperada. Los elementos esenciales, como artículos de tocador, algo de ropa, pasaportes y documentos importantes, podemos tenerlos siempre empacados y listos para llevar. También es posible hacer arreglos para conseguir una vivienda temporal en otro país por adelantado.

Si la casa se mantiene siempre organizada y se adopta un estilo de vida simple, eso reduce la necesidad de que un cónyuge o compañero de equipo se haga responsable de vender una gran cantidad de cosas. Todos los números de teléfono e información de contacto importantes deben estar en manos de los miembros de la familia.

Incluso en países “cerrados” muchas personas tienen acceso a las redes sociales, lo que hace posible que los obreros desplazados mantengan su amistad con los nacionales aunque hayan sido obligados a abandonar el país físicamente. Esto ayuda a los obreros a lidiar con el proceso de dolor y pérdida mientras logran reubicarse en otro país de manera no planificada. Una conversación amistosa y relajada en las redes sociales con amigos nacionales no debería representar, necesariamente, un riesgo para ninguna de las partes.

Además, si bien es cierto una persona puede tratar de ser lo más cautelosa posible para proteger su identidad en las redes, aun así podría ser expulsada debido a las actividades locales del ministerio.

Tener una confianza sólida en la soberanía de Dios alivia enormemente los sentimientos de fracaso o ansiedad. Si llegase el momento en que un obrero y su familia deban reubicarse, incluso bajo circunstancias estresantes y dolorosas, se trata de una oportunidad para considerar de qué manera y por qué Dios está cerrando un capítulo de sus vidas y abriendo uno nuevo. Pueden tomar como base esas experiencias pasadas y mirar expectantes lo que traerá el futuro. Puede ser también un momento oportuno para que Dios traslade a esos obreros a un nuevo lugar donde son más necesarios que el lugar de dónde fueron expulsados.