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Missions and Mental Health Resources from Ron and Bonnie Koteskey

Las-Expectativas

Ronald L. Koteskey

GO International

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Lo que los obreros transculturales deben saber sobre las expectativas

Has estado trabajando en un proyecto durante seis meses, el doble del tiempo que pensaste te iba a llevar, y estás desanimado porque crees que el proyecto no va a ninguna parte. Tal vez esperabas la ayuda de tu director(a) de campo pero sientes que todo lo que recibiste de su parte fueron críticas. Tal vez tú mismo(a) seas director(a) de campo y te sientes desanimado porque los demás obreros no apoyaron tu propuesta. Quizás, después de haber aceptado el cargo para trabajar desde la oficina de tu casa, te has dado cuenta, y con gran sorpresa, que sientes que estás logrando muy poco y nada importante. Todas estas situaciones tienen en común expectativas no cumplidas. Veamos algunas de esas expectativas, su importancia y las posibilidades que existen de hacer algo al respecto.

 

¿Qué son las expectativas?

Una expectativa es algo que crees que ocurrirá, cualquier evento que anticipes que va a suceder en el futuro. Puede que esperes que sucedan eventos buenos o malos. La esperanza significa que esperas algo bueno, y el temor implica que lo que anticipas es malo. La famosa expectativa que tenía Pablo en Filipenses 1:20, era que Cristo fuese glorificado en él.

Las expectativas a menudo se expresan como metas u objetivos. Puede que establezcamos estas metas para nosotros mismos, o que otras personas las establezcan por nosotros. En cualquier caso, evaluamos lo que realmente sucede en base a las expectativas. Cuando nuestras expectativas son apropiadas, tenemos sentimientos de entusiasmo, satisfacción, logro y éxito al alcanzar las metas. Si nuestras expectativas son ligeramente altas, pueden incluso inspirarnos a trabajar más duro y lograr más, de lo que haríamos si tuviéramos expectativas más bajas. El problema viene cuando nuestras expectativas son demasiado altas.

¿Por qué son importantes las expectativas?

Ya que usamos nuestras expectativas para evaluar lo que sucede, el mismo evento puede generar reacciones opuestas en diferentes personas. Un plantador de iglesias puede estar emocionado cuando a su congregación asisten 25 personas porque él sólo esperaba a 10. Otro puede estar desanimado con esas mismas 25 porque en realidad esperaba 250 personas. Las expectativas poco realistas y no satisfechas pueden dar lugar a muchas emociones negativas.

  • Fracaso. No estuviste a la altura de tus propias expectativas.
  • Dolor. Tus compañeros y co-obreros transculturales no te ayudaron como anticipaste que lo harían.
  • Confusión. Dios te llamó, pero parece que el Reino no ha avanzado y nada ha sucedido como resultado de tu obediencia.
  • Frustración. Tenías esta enorme visión de lo que podría llegar a ser tu campo, pero esa visión no se ha hecho realidad.
  • Enfado. Te has sacrificado para ayudar a la iglesia nacional pero ahora han rechazado tu ayuda y liderazgo.
  • Amargura. Dejaste un hogar hermoso y un ministerio fructífero, pero muy pocos han conocido a Cristo en ese lugar donde ahora estás. Si te hubieras quedado en casa, probablemente habrías ganado a cientos de personas.
  • Depresión. Empiezas a pensar que no valía la pena después de todo. De hecho, sientes ganas de rendirte, de renunciar a todo.

Todos estos sentimientos, y muchos más, pueden ser el resultado de expectativas poco realistas. Sin embargo, otras personas podrían sentir entusiasmo y satisfacción al ocurrir exactamente los mismos eventos si sus expectativas fueran más apropiadas.

¿Qué pasa si no tengo expectativas?

¡Imposible! Todo el mundo tiene expectativas. Incluso, si no tienes expectativas para tu propia vida, de seguro otros las tienen. Las expectativas provienen de muchas fuentes diferentes.

  • Experiencia pasada. Las personas con ministerios exitosos en casa son elegidas para ir a otros países, y esas personas dan por sentado que tendrán buenos ministerios al trabajar como obreros transculturales. De lo contrario, no aceptarían ir.
  • Iglesia enviadora. La iglesia enviadora te apoya con oración y mucho dinero. Ellos esperan ver algún retorno de su inversión.
  • Co-obreros transculturales. Ellos anticiparon ansiosamente que llegaras para hacer su carga más soportable. El que escribió la descripción de tu trabajo parecía tan espiritual cuando te entrevistó, pero ahora descubres que es un adicto al trabajo y espera que tú también lo seas.
  • Los administradores. Establecen objetivos inalcanzables para ti y tu campo. Ahora que son tus jefes son personas tan diferentes a lo que parecían ser cuando sólo eras un candidato.
  • Dios. Te llamó a este ___________ (campo, gente, idioma, país...), y espera que produzcas ___________. Llena el espacio como prefieras.

Algunas veces otras personas sí tienen tales expectativas; sin embargo, otras veces solo crees que las tienen porque malinterpretaste lo que querían. Del mismo modo, puede que hayas malentendido el llamado de Dios. Él no te pedirá más de lo que realmente puedes hacer. Muchas veces, aunque no siempre, lo mismo aplica a otros que tienen autoridad sobre ti también.

¡Soy demasiado viejo para tener expectativas poco realistas!

¡Imposible de nuevo! Mientras estés con vida, puede que tus expectativas sean poco realistas. Tales expectativas son más obvias y más comunes entre los obreros transculturales idealistas que están atravesando su primer período de servicio, y quienes tienen grandes esperanzas y grandes visiones de cómo Dios los usará en el lugar al que los ha llevado. Sin embargo, las expectativas poco realistas pueden ocurrir en cualquier etapa de la vida de un obrero.

  • Primera licencia. Pensaste que la gente en tu país estaría ansiosa de escuchar sobre el avivamiento que está ocurriendo en tu campo de trabajo. Sin embargo, después de escuchar cortésmente durante unos cinco minutos, comienzan a contarte con entusiasmo sobre el éxito que ha tenido el equipo de baloncesto local.
  • Convertirse en director de campo. Tenías grandes planes para ese campo, pero tanto la iglesia nacional como los otros obreros transculturales están mucho más interesados ​​en promover sus propios proyectos. No has sido capaz de establecer esa unidad tan anhelada en el campo.
  • Vuelves para trabajar la sede de tu país. Pensaste que el estrés sería más soportable en tu propia cultura, pero vivir de nuevo en “casa” es aún peor.
  • Jubilación. Si aún estás laboralmente activo, de seguro tienes expectativas sobre cómo será tu jubilación -y puede que lo estés anticipando o, más bien, temiendo. Si ya estás jubilado, puede que sientas como si te han puesto en un estante y se olvidaron de ti. O puedes sentir que la organización espera demasiado trabajo voluntario de tu parte.

¿Cómo puedo establecer expectativas realistas?

Las personas que están altamente orientadas hacia los objetivos y el buen uso del tiempo, tienen más probabilidades de sufrir los efectos de tener expectativas poco realistas. Recuerda que Dios moldea siervos, no jefes. En lugar de dirigir a otros, los sirvientes confían en el Líder y permanecen tras bambalinas, ¡tal vez lavándoles los pies a otros! El fruto del Espíritu, así como los dones del Espíritu, se encuentran en tales siervos.

En la década de 1960, el director de una gran organización que entrenaba obreros transculturales sugirió seis objetivos alcanzables para el primer período de servicio. Ellos eran:

  1. Aprender el idioma.
  2. Ajustarse al campo.
  3. Aprender sobre la organización.
  4. Comprender el campo.
  5. Encontrar tus dones y tu lugar en el trabajo por hacer.
  6. Confirmar tu llamado transcultural.

Esto puede parecer poco para lograr en varios años, pero es suficiente.

Aquí hay varias sugerencias para que ayudarte a mantener tus expectativas dentro de límites razonables.

  • Pregúntale a los demás. No eres la única persona involucrada en el trabajo transcultural. Habla con aquellos que están en los cargos que tú anticipas ocupar. Cuando obtengas respuestas sobre qué puedes esperar, no pienses que será necesariamente diferente para ti.
  • Desarrolla una visión a largo plazo. Recuerda que todos estamos en algún lugar entre los primeros tres capítulos de Génesis y los últimos tres capítulos de Apocalipsis. Dios ha estado trabajando en su plan de redención durante miles de años, y no lograrás la redención del mundo entero en una sola vida.
  • Recuerda que todo lleva mucho tiempo. Aprender un idioma y una cultura son proyectos a largo plazo que nunca se completan realmente. Las relaciones son importantes y toman tiempo. Las cosas engorrosas de la vida diaria en muchas culturas llevan tiempo. El papeleo es necesario y lleva tiempo. El contacto con tus donantes lleva tiempo.
  • Aprende a ser interdependiente, no independiente. En lugar de intentar hacer las cosas tú solo, date cuenta de que realmente dependes de otras personas, y que ellos dependen de ti.
  • Si debes establecer plazos y objetivos, asegúrate de establecer sub-tiempos y sub-objetivos como pequeños pasos para llegar a los más grandes. Haz un estimado de cuánto tiempo te llevará alcanzar la meta; luego, por lo menos, dobla el tiempo y triplica los costos. Si logras eso, entonces siéntete exitoso.

¿Qué pasa si descubro que aún tengo expectativas poco realistas?

Eso es casi seguro que sucederá. Dado que a menudo no somos conscientes de nuestras expectativas hasta que estas no se cumplen, es probable que tengamos algunas que no sean realistas. Cuando te des cuenta que las tienes, seguir los pasos preventivos mencionados anteriormente también puede ayudarte a eliminar aquellos que te desaniman.

Puede que entres en conflicto con otras personas sobre lo que es realista y lo que no lo es. En tales casos, necesitarás usar algunas habilidades de manejo de conflictos.

Por supuesto, puede que Dios te de unas expectativas muy altas sobre tu llamado al trabajo transcultural, pero ten cuidado de no descartar el llamado de Dios pensando que se trató de un error de cálculo humano. Del mismo modo, recuerda que estás en una batalla espiritual, y Satanás puede querer desalentarte en tu trabajo a favor del reino de Dios a través de tus expectativas poco realistas. El discernimiento espiritual es necesario para tomar este tipo de decisiones.

Sobre el Autor

koteskey5

 

Ron y Bonnie Koteskey son consultores de atención para miembros de Go International.

Han brindado atención a miembros para misioneros desde 1997.