Missionary Care

Missions and Mental Health Resources from Ron and Bonnie Koteskey

Mentalidad de víctima

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre la mentalidad de víctima

 

Génesis 3:11-13 relata una interesante conversación entre Dios y su creación.

- Dios (a Adán): “¿Comiste?”

- Adán: “La mujer que me diste... ella me dio un poco del fruto y yo comí”.

- Dios (a Eva): “¿Qué has hecho?”

- Eva: “La serpiente me engañó... y comí”.

Tanto Adán como Eva admitieron haber hecho lo que Dios les había prohibido, pero ninguno de ellos admitió que fue su culpa. Adán básicamente dijo que fue culpa de Dios y de Eva. Por su parte, Eva dijo que fue culpa de la serpiente.

Negarse a asumir la responsabilidad y culpar a alguien más es algo que se remonta al principio de los tiempos. Culpar a otra persona, culpar a Dios y culpar al diablo son hechos tan antiguos como la Caída de la humanidad. Esta es la esencia de lo que a menudo se conoce como mentalidad de víctima.

¿Qué es la mentalidad de víctima?

Las personas con mentalidad de víctima se consideran a sí mismas el blanco de las acciones negativas de los demás. Piensan y actúan como si ese fuera el caso aunque no haya pruebas objetivas que lo confirmen. Además de culpar a otros y no aceptar la responsabilidad propia, estos son algunos indicios adicionales típicos de una mentalidad de víctima.

- Autocompasión

- Sentimientos de desamparo

- Enfoque en los problemas

- Quejas como “Si tan sólo...”

- Tener mucha “mala suerte”

- Problemas en las relaciones con los colegas

Las malas calificaciones en la escuela se deben a que la maestra no le enseñó correctamente. Los informes que debía enviar a la agencia se retrasaron porque la computadora no estaba funcionando como debía. Un obrero transcultural no puede entusiasmarse con un proyecto porque el resto de sus compañeros se vuelven controladores. Él no va a la iglesia porque el predicador es aburrido y las clases de escuela bíblica son fastidiosas. Ella no sirve para tener amigos porque Dios la hizo demasiado franca y “sin pelos en la lengua”. Por supuesto, estas cosas podrían ocurrirle a cualquiera ocasionalmente, sin embargo, no siempre es así.

¿Cómo actuó Jesús con una persona que tenía mentalidad de víctima?

Aunque la mayoría de la gente a menudo interpreta que lo que ocurrió en la vida del hombre en el estanque de Betesda se trató de un milagro de sanidad física, el problema de este hombre tiene muchas de las características de una mentalidad de víctima (Juan 5: 1-15). Fíjate que Jesús nunca lo tocó ni le dijo nada acerca de sanarlo. Jesús sólo le preguntó si quería ser sanado (v. 6).

El hombre no respondió a la pregunta de Jesús pero le dio “razones de mentalidad de víctima”.

- No tengo a nadie que me ayude a entrar en la piscina.

- Alguien más siempre se me adelanta (v. 7).

Jesús ignoró las excusas del hombre y le dijo que levantara su colchoneta y caminara (v. 8). ¡El hombre hizo exactamente eso! La única otra cosa que Jesús le dijo al hombre fue que dejara de pecar o algo peor podría sucederle (v. 14).

Luego, Jesús mismo se convirtió en víctima de los judíos quienes lo persiguieron (v. 16) y trataron de matarlo (v. 18). Jesús fue víctima pero no adoptó una mentalidad de víctima. En cambio, les ofreció a estos judíos la vida eterna (v. 19-47).

¿Hay algún “beneficio” en tener una mentalidad de víctima?

Si el hombre del estanque de Betesda mantuvo una mentalidad de víctima durante 38 años debe haber algún beneficio en tenerla. Estos son algunos.

- Obtener más atención de los demás

- Los demás esperan menos de uno

- Los demás demuestran compasión y lástima

- Prestan oído a nuestro recital de problemas

- No hay sentimientos de culpa por no cumplir con los deberes

- No se espera que asuma la responsabilidad que me compete

Desafortunadamente, estos beneficios a menudo son de corta duración. La gente se cansa de escuchar y dar y es probable que dejen de ayudar al que tiene mentalidad de víctima. De hecho, después de cierto tiempo el hombre de Betesda ya no tuvo a nadie que le ayudara a entrar a la piscina.

¿Cómo se desarrolla la mentalidad de víctima?

Muchas personas pueden verse tentadas a desarrollar una mentalidad de víctima al tener que enfrentar problemas normales de la vida y hay muchas maneras de caer en esta actitud. Estas son algunas maneras bastante comunes.

- Los niños pueden ver este modelo en sus padres, por ejemplo, cuando escuchan a su papá decir que no obtuvo un ascenso en el trabajo por culpa de su jefe.

- Las enfermedades usualmente traen como resultado una mayor atención, compasión y ayuda de parte de otros. Aquellos que reciben tales beneficios podrían nunca “recuperarse” completamente.

- Los padres pueden sobreproteger a sus hijos para que nunca lleguen a ser adultos independientes.

- Cuando los empleados son tratados injustamente en el trabajo, los colegas pueden soportar parte de la carga pero luego lo siguen haciendo durante demasiado tiempo.

Dado que los beneficios son gratificantes algunas personas siguen anhelándolos y, por ende, terminan desarrollando una mentalidad de víctima. Es posible que no se den cuenta de que tal comportamiento finalmente resulta en rechazo. El problema no está en aceptar ayuda cuando realmente se la necesita sino en que la gente quiera convertir esta ayuda continua en su estilo de vida.

¿Qué hacer con los conocidos que tienen mentalidad de víctima?

Con frecuencia, y dado que son individuos cuya vocación es ayudar a otros, los obreros transculturales atraen a personas que tienen mentalidad de víctima. Después de repetidos intentos de ayudar a estas personas terminan agotados y molestos. En esos momentos es cuando necesitan recordar que su responsabilidad no es “salvar a todo el mundo” y que facilitarles las cosas sólo empeora la situación en el largo plazo. He aquí algunas cosas que, como obrero transcultural, puedes intentar cuando seas abordado por este tipo de personas.

- Después de escuchar breve y cortésmente, diles que vas a orar por ellos.

- Establece límites firmes de una manera cariñosa, por ejemplo, diciendo que sólo puedes escucharlos por 5 minutos más.

- Evita el contacto visual y regresa a tus quehaceres.

- Prepárate para escuchar palabras que busquen hacerte sentir culpable y/o comentarios desfavorables sobre otros.

- Revisa tus llamadas y no respondas a correos electrónicos o mensajes de texto de la “víctima”.

Estas acciones no detendrán instantáneamente los intentos la “víctima” de involucrarte pero, usualmente y con el paso del tiempo, funcionan, siempre y cuando tú no alientas su comportamiento.

¿Qué puede hacer la gente que tiene mentalidad de víctima respecto a este comportamiento?

Este tipo de problemas generalmente encuentran solución mediante la prevención, corrección o una combinación de ambas.

- Pídele a Dios que te ayude a no desarrollar una mentalidad de víctima.

- Cuando realmente seas una víctima, resiste la tentación de continuar deseando la compasión y atención que otros te brindan.

- Si ya tienes una mentalidad de víctima, pídele a Dios que te ayude, reconoce tu condición, toma la decisión de detener ese comportamiento y toma medidas intencionales para hacerlo.

- Perdona a aquellos que parecían animarte a desarrollar esa mentalidad, tanto a los que te causaron el dolor como a los que te la reforzaron.

- Comienza a vivir la nueva vida que Dios te da; acepta que tienes la responsabilidad de vivirla; y pídele a otros que te ayuden al exigirte cuentas de tu comportamiento.

- Enfócate en las cosas buenas que tienes; compárate con los que tienen menos que tú y exprésale tu gratitud a Dios y a los demás.

- Involúcrate en actividades destinadas a ayudar a otros y a dar gloria a Dios.

- Cuando recaigas en tu mentalidad de víctima, no te rindas. En vez de eso, pídele a Dios que te perdone y te ayude mientras lo intentas de nuevo.

¿Cómo puede uno desarrollar una mentalidad de vencedor?

Todos los obreros transculturales son víctimas de la persecución de Satanás pero eso no significa que deban tener una mentalidad de víctimas. Como vimos en Juan 15, Jesús no desarrolló este tipo de mentalidad aunque fue perseguido por decirle al hombre que se levantara su colchoneta y caminara. Del mismo modo, tampoco hay necesidad de que los obreros actualmente la desarrollen. Al contrario, pueden desarrollar una mentalidad de vencedor, porque aunque tal vez sean víctimas, ¡también son vencedores!

Una mentalidad de vencedor es otra forma de pensar, de ver el mundo desde una perspectiva diferente. En lugar de ver la persecución como algo negativo, la gente con mentalidad de vencedor la ve como una bendición, tal como Jesús lo dijo en las Bienaventuranzas (Mateo 5). La Biblia tiene muchos pasajes similares que hablan sobre la victoria y los vencedores. Estos son algunos.

- Jesús afirmó que tendríamos problemas en este mundo pero que no nos desanimáramos porque él ha vencido al mundo (Juan 16:33).

- Nada, incluyendo problemas, dificultades o persecución, puede separarnos del amor de Cristo porque somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó (Romanos 8:35-37).

- Todo el que nace de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo (1 Juan 5:4).

- En Mateo 24, Jesús dijo que al final de los tiempos los cristianos serían perseguidos, condenados a muerte y odiados por todas las naciones por causa de él.

- La victoria se ha tragado a la muerte. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias sean dadas a Dios! Él nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 15:54-57).

Después de cambiar su manera de ver el mundo, las personas pueden seguir los consejos sugeridos en la sección anterior.

- Perdonar a los demás.

- Aceptar la responsabilidad.

- Expresar gratitud.

- Ayudar a los demás.

¡Somos vencedores, no víctimas!

Sobre el Autor

koteskey5

 

Ron y Bonnie Koteskey son consultores de atención para miembros de Go International.

Han brindado atención a miembros para misioneros desde 1997.