El Riesgo y El Pelegro

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre el riesgo y el peligro

Ronald L. Koteskey

GO International

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Don, Cinthia y sus tres hijos (todos en edad preescolar y de escuela primaria) llevaban 3 años de servicio en África. Habían asumido los peligros relacionados con la malaria y el cólera pero un caso de ébola acababa de confirmarse en una aldea cercana, a pocos kilómetros de la ciudad donde servían. Los riesgos relacionados con el ébola eran mucho más altos y ahora tenían que decidir si mudarse a un lugar más seguro o quedarse y continuar su ministerio. El hecho de tener tres hijos pequeños complicaba aún más su decisión. Su agencia les dijo que tenían la opción de quedarse o irse.

Vern y Peggy acababan de pasar un verano visitando a su familia y recaudando fondos en su país de origen cuando estalló el conflicto en su país anfitrión; la situación se tornaba cada vez más en una guerra civil. Todos sus hijos estaban en la escuela media superior o secundaria y asistían a un internado en un tercer país que era estable. Su país anfitrión se mantuvo bastante seguro por un tiempo, con solo unas pocas alertas de viaje por motivos de seguridad, pero ahora había advertencias de viaje para gran parte del país especialmente para la ciudad donde servían. Sentían que los nacionales los necesitaban de vuelta y querían regresar pero sus hijos temían que los mataran. Su agencia también dejó la decisión en manos de ellos.

La mayoría de las agencias tienen políticas y/o recomendaciones para sus obreros transculturales en casos como éstos. Algunas veces, esas políticas son firmes y exigen a los obreros que abandonen el país o eviten ir a lugares bajo peligros específicos. Sin embargo, esas políticas a veces dejan la decisión final en manos de las personas involucradas, entonces el “ir o no ir” se convierte en la gran pregunta.

¿Dónde está el peligro?

El peligro y el riesgo están en todas partes. Miles de personas mueren cada año por enfermedades resistentes a los antibióticos que adquieren por contagio en los hospitales de sus países de origen. Cada año, las personas son asesinadas cada año en las calles de las ciudades de sus propios países. Un padre preocupado llamó desde los Estados Unidos a su hijo, un obrero transcultural que residía en Asia, durante la segunda semana de septiembre de 2001, ofreciéndole pagarle a él y a toda su familia los pasajes de avión para que regresaran a suelo norteamericano. La familia se negó advirtiéndole que ellos no eran los que estaban bajo amenaza terrorista.

El peligro provocado por enfermedades, violencia, tsunamis, fenómenos climáticos, terremotos, accidentes, etc., está literalmente en todas partes. La pregunta es si ir o no a lugares donde es sabido que hay peligros de alto riesgo. Millones de personas eligen vivir donde este tipo de peligros son probables y como resultado miles mueren cada año. Otras personas quedan atrapadas en tales situaciones sin que sea culpa suya.

Por supuesto, cuando solo hay adultos involucrados en la decisión y estos tienen la libertad y los medios para irse surgen pocos cuestionamientos éticos. Sin embargo, cuando hay niños involucrados o las personas se ven obligadas a atravesar estas situaciones salen a la luz nuevos problemas. Consideremos a continuación algunas de las preguntas que aparecen en este tipo de situaciones, cómo se manejaban estos asuntos en los tiempos bíblicos y cómo tomar tales decisiones en estos tiempos.

¿Qué dice la Biblia?

La Biblia no guarda silencio respecto a este tema de enfrentar el peligro. Aquí hay algunas cosas que Jesús dijo y algunas que Pablo hizo.

Cuando envió a sus discípulos, Jesús les dio una larga serie de instrucciones (Mateo 10). Primero les dijo a dónde ir, qué hacer, qué llevar y cómo encontrar alojamiento. Luego les dijo qué debían esperar y qué hacer cuando ciertas cosas ocurrieran.

  • Mantenerse firme. Jesús les dijo que serían entregados a las autoridades locales, azotados en sinagogas, arrestados, traicionados y que la gente los odiaría, pero que quien “se mantenga firme hasta el final será salvo” (v. 17-22).
  • Huir a otro lugar. Él les dijo: “Cuando los persigan en un lugar, huyan a otro” y que no pasasen por todas las ciudades de Israel (v.23).

Jesús dejó en claro que algunas veces sus discípulos se tendrían que quedar en el lugar del peligro, donde serían arrestados y golpeados, y que en otras ocasiones debían abandonar esos lugares peligrosos e irse a otra parte.

El apóstol Pablo ilustró esto en su ministerio en el libro de Hechos.

  • Huir a otro lugar. Pablo y Bernabé tuvieron un ministerio fructífero en Iconio. Sin embargo, cuando los judíos y los gentiles conspiraron para apedrear a Pablo “se enteraron y huyeron a Listra” (Hechos 14: 1-6).
  • Mantenerse firme. Cuando Pablo y Bernabé llegaron a Cesarea, un profeta le advirtió a Pablo que los judíos de Jerusalén le atarían las manos y harían que lo arrestaran. La gente que escuchó al profeta le rogó a Pablo que no fuera pero él fue de todos modos (Hechos 21: 7-14). Fue arrestado en Jerusalén.

Tenga en cuenta que en una ocasión Pablo huyó y en otro momento se mantuvo firme a pesar de que fue arrestado.

¿Una teología del riesgo?

Además de los pasajes de las Escrituras antes mencionados, los obreros transculturales necesitan desarrollar su propia "teología del riesgo". En realidad no se trata de algo tan académico como parece; simplemente, significa que los obreros expresen en palabras e internalicen lo que ellos creen acerca de Dios y cómo eso se aplica a los riesgos que enfrentan.

Evan y Jewel Evans destacan entre los primeros en hacer esto. Ellos sirvieron con sus cuatro hijas en el África subsahariana durante décadas. Cuando su mundo comenzó a desmoronarse, decidieron como familia sentar las bases de su propia teología. Ellos encontraron que Dios les prometió dos cosas.

  • Dios estaría con ellos.
  • La gracia de Dios sería suficiente para enfrentar cualquier cosa.

Cuando finalmente llegó la hora de votar si quedarse o no, todos en la familia sintieron que Dios no había terminado su obra a través de ellos allí, por lo que permanecerían en su tierra “por adopción” sin importar el costo (“Afrontando el riesgo: trabajar en un mundo incierto, Interact, Winter, 2005).

Si algún obrero transcultural desea acceder a un estudio bíblico de cinco páginas llamado “Hacia una teología del riesgo”, puede obtenerlo al visitar el sitio web de SIM (http://www.thrive.sim.org/) y buscar bajo la palabra “riesgo”.

Aquellos obreros de corto plazo que deseen ver un ejemplo de teología del riesgo y leer acerca del tema, pueden encontrarlo en http://www.baptistsonmission.org/News/A-Theology-of-Risk-for-NCBM.

Al parecer no se ha publicado ningún libro que desarrolle el tema de una teología del riesgo, pero los obreros transculturales pueden desarrollar una propia al escribir sus pensamientos y creencias acerca de Dios luego de leer Mateo 10, Mateo 24, Juan 16, 2 Corintios 11 y determinar cómo sus creencias acerca de Dios se aplican a las situaciones que Jesús advirtió a sus seguidores que enfrentarían, y a aquellas que Pablo mismo enfrentó.

 

¿Cómo tomar una decisión?

La regla de decisión básica es que las personas que no desean estar o permanecer bajo una situación de peligro no deben ser obligadas, presionadas ni avergonzadas a cambio de hacerlo. Cualquier persona que quiera estar fuera del peligro debería poder irse o quedarse afuera.

Se deben seguir las políticas o lineamientos de la agencia. Cuando los obreros transculturales se unen a una agencia, aceptan ajustar sus vidas a esos documentos aunque estén de acuerdo con ellos o no. Si la agencia les ordena desalojar el lugar, los miembros están obligados a obedecer esa política incluso si se quieren quedar. Por supuesto, la agencia puede hacer una excepción si así lo desea.

Los individuos adultos o parejas pueden tomar sus decisiones como individuos o como parejas. Pueden actuar según lo determine su propia teología de riesgo, siempre y cuando esté dentro de los lineamientos de su agencia. Por supuesto, cuando hay niños pequeños involucrados, que no entienden lo que está sucediendo, sus padres son los que deben juzgar si entrar o permanecer en el área de peligro (si la política de la agencia lo permite). Las políticas de la agencia pueden sentenciar que los niños y sus madres evacuen o se queden fuera.

Las familias con hijos mayores y adolescentes deben incluir a su descendencia en la decisión, incluso si no están obligados a hacerlo. Todos deben participar en la discusión y en el “voto”. Este no debe ser un voto que solo favorezca a la mayoría. Al igual que sucedió con la familia Evans, antes mencionada, debe ser un voto unánime. Requerir de alguien que permanezca en una situación de este tipo puede provocar serias consecuencias y rara vez debe hacerse.

Los expertos en esta área son Crisis Consulting International (http://www.cricon.org). El sitio web contiene poca información para casos de individuos pero sí describe la excelente capacitación y los seminarios que ofrecen.

¿Dios siempre protege?

Dios no promete que su pueblo nunca será perseguido o morirá prematuramente. De hecho, es bastante claro y asegura que algunos de ellos experimentarán persecución y morirán. Lo que Él sí promete es que los acompañará en todo momento y que su gracia será suficiente. Hebreos 11 enumera algunos héroes de la fe que “conquistaron reinos, administraron justicia y obtuvieron lo prometido” (v. 33). Sin embargo, el capítulo termina diciendo que otros fueron torturados, abucheados, azotados, encadenados, encarcelados, apedreados, cortados en dos y asesinados a espada (vv. 35-38).

Por un lado, la teología del riesgo de la familia Evans fue puesta a prueba cuando siete ladrones armados se abrieron paso en su campus amurallado y fueron de casa en casa robando y golpeando a varias familias e incluso asesinando a un obrero africano. También quedaron atrapados en un fuego cruzado entre las tropas del gobierno y los rebeldes que intentaban derrocar al gobierno, pero sobrevivieron. Cuando Jewel le preguntó a su hija de 15 años si ella creía que habían cometido un error al decidir quedarse, ella respondió que ni siquiera consideraría irse del país después de lo ocurrido porque ellos habían calculado el costo y habían hecho un compromiso de quedarse.

Por otro lado, Nate Saint y los otros cuatro hombres que fueron asesinados por los indígenas Auca en Ecuador en la década de 1950 no sobrevivieron. Algunos criticaron a Nate por no “confiar en el Señor” cuando hacía que su esposa Marj tomara nota de su posición cada cinco minutos cada vez que volaba. Pero Nate escribió las siguientes palabras:

“No estaría aquí si no confiara en el Señor... Me preocupa la seguridad, pero no permito que eso me impida seguir trabajando en los asuntos de Dios. Cada vez que despego, estoy listo para entregar la vida que le debo a Dios. Creo que deberíamos ser ávidos en aprovechar cada posible avance para llevar adelante la tarea que tenemos ante nosotros”

(Tomado del libro Portales de Esplendor, en inglés, Through Gates of Splendor, 1981, p. 48).

Visite el siguiente sitio web para acceder a otros folletos de esta serie: http://crossculturalworkers.com/