El Perfeccionismo

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre el perfeccionismo

 

Durante su primer período de servicio Betsy tuvo una sirvienta y un ama de llaves, pero en sus cartas de oración nunca mencionó que había contratado a ambas empleadas por temor a que sus sostenedores pensaran que era una niña mimada. Más tarde, ella y su esposo compraron una casa en su país de origen con la idea de que sus hijos siempre pudieran regresar al mismo lugar (¿qué iban a pensar aquellos que la apoyaban económicamente?) Luego, alguien les prestó una camioneta para que la utilizaran en sus viajes de trabajo. Era muy probable que sus sostenedores dejaran de aportarles dinero.

Cuando se presentó ante un grupo de nacionales, Pablo pensó que les había dicho que estaba avergonzado (embarazoso) por su escasa habilidad con el idioma local, pero en realidad les había dicho que estaba “¡embarazado!” Aunque los presentes se carcajearon, Pablo se autocriticó creyéndose un tonto, incapaz siquiera de dar la cara frente a los demás obreros transculturales. Simplemente no podía dejar de pensar en lo sucedido porque él quería hacerlo todo bien. Se había comprometido a escribir un artículo para el boletín mensual de la agencia y lo hizo; sin embargo, como lo revisaba una y otra vez tratando de asegurarse que quedara “perfecto”, se había saltado tres fechas de entrega y no terminaba de enviarlo.

 

¿Qué es el perfeccionismo?

El perfeccionismo es un rasgo que algunos obreros transculturales tienen, un rasgo que supone establecer metas o estándares tan altos que son prácticamente imposibles de alcanzar. Los perfeccionistas miden su autoestima según su desempeño para alcanzar esas metas; sin embargo, se decepcionan cuando fallan y son muy críticos de sí mismos debido a ese fracaso. Creen que cualquier cosa que no sea la perfección es terrible y que las personas perderán el respeto que les tienen si cometen algún error. Entonces, quedan atrapados en el siguiente círculo vicioso.

  • Establecen metas imposibles
  • No alcanzan esas metas
  • Se vuelven menos productivos tras el fracaso
  • Se culpan a sí mismos, lo que disminuye su estima.
  • Se esfuerzan más todavía al fijarse metas aún más imposibles...

Generalmente, los perfeccionistas son bastante infelices y viven deprimidos, se sienten culpables, no tienen sentido de satisfacción personal y su desempeño es mucho menor al de las personas que establecen objetivos más realistas.

 

Lo que el perfeccionismo NO es

Aunque el perfeccionismo se parece a la búsqueda de la excelencia, no es lo mismo. Establecer metas y estándares realistas y luego trabajar para alcanzarlos es algo muy bueno. Las personas luchadoras, en un sentido saludable, establecen objetivos que son alcanzables, es decir, que implican dar sólo un poco más de lo que ya han estado haciendo y se sienten satisfechos cuando alcanzan sus objetivos.

Del mismo modo, interpretan los errores o las fallas de manera bastante diferente. Los que buscan la excelencia ven los fracasos como oportunidades de aprendizaje e incentivos para trabajar más duro. Por el contrario, los perfeccionistas interpretan los fracasos o errores como defectos personales. Se les hace difícil entender, por ejemplo, que los jugadores de béisbol que fallan en batear la pelota el 70% de las veces todavía son considerados excelentes jugadores.

¿Acaso no dice la Biblia que debemos ser perfectos?

La Biblia tiene muchos pasajes que hablan sobre ser perfecto y se refiere a un grupo de personas que por lo menos rayan en el perfeccionismo.

En el Antiguo Testamento hay muy pocos pasajes en donde se les ordena a las personas que sean perfectas. Moisés dijo: “Perfecto serás delante de Jehová tu Dios” (Deuteronomio 18:13, versión Reina Valera 1960). La palabra hebrea “tamim” utilizada en ese pasaje (y traducida como “perfecto”) significa “entero” o “completo”. Versiones más contemporáneas la traducen de manera diferente a la Reina Valera.

En el Nuevo Testamento, encontramos más pasajes que les indican a los cristianos que sean perfectos. Estos son algunos pasajes que recogen las palabras de Jesús y otro que fue escrito por uno de los primeros obreros transculturales.

  • Jesús: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).
  • Jesús: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mateo 19:21).
  • Pablo: “…a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1:28).

Estos y muchos otros pasajes del Nuevo Testamento usan la palabra griega “telios” que, básicamente, significa maduro o completo. Aunque los perfeccionistas crean que deben ser impecables en todo lo que digan y hagan, eso no es lo que telios (perfecto) significa.

¿Qué es lo que la Biblia sí dice sobre el perfeccionismo?

Un grupo que rayaba en el perfeccionismo eran los fariseos, quienes intentaban cumplir todas las reglas del Antiguo Testamento así como todas las tradiciones que habían surgido a lo largo de los siglos anteriores. A menudo criticaban a quienes no compartían sus ideas y optaban por no tener nada que ver con tales “pecadores”.

Los fariseos condenaron a Jesús porque sus discípulos recogieron un poco de grano mientras andaban por el camino y se lo comieron durante el día de reposo. Comer no iba en contra de las reglas, pero cosechar sí (Mateo 12: 1-14). Sin embargo, Jesús advirtió a sus seguidores que no fueran como los fariseos (Mateo 23: 1-36).

Pablo, uno de los primeros obreros transculturales, dijo que él era fariseo, hijo de un fariseo y miembro de la secta más estricta del Judaísmo. Durante años trató de hacer todo perfectamente bien, incluso aunque eso significara encarcelar y matar a los cristianos (Hechos 23: 6; Hechos 26: 5; Hechos 22: 3-5). Sin embargo, después de conocer a Jesús, Pablo afirmó que consideraba toda esta “perfecta” actuación como algo sin ningún valor y como basura (NTV) o incluso estiércol (NVI) (Filipenses 3: 7-9).

 

¿Dónde se origina el perfeccionismo?

Varias cosas pueden conducir al perfeccionismo pero las más comunes son, probablemente, los factores cognitivos y de desarrollo.

Es posible que, durante su niñez temprana, algunos obreros transculturales hayan experimentado que la gente los valorara según su desempeño o éxitos alcanzados. En lugar de cimentar su autovaloración en el hecho de ser hijos de Dios, estos obreros empezaron a tratar de ganarse la aprobación de los demás. Entonces, siendo ya obreros transculturales adultos, intentan complacer a los demás siendo absolutamente perfectos sin cometer jamás un error o fallando en nada.

Quizás, otros obreros transculturales desarrollaron patrones de pensamiento defectuosos, en especial, en cuanto a su manera de pensar sobre Dios. Creen que Dios sólo se complace en ellos si consiguen un cierto número de convertidos o si pasan muchas horas en oración, en su tiempo devocional, etc. Tienen largas listas de “deberes” o “debería” que son imposibles de lograr. No alcanzan sus objetivos y se vuelven críticos de quienes no cumplen con sus propias expectativas. Aunque otros obreros los consideren muy exitosos, ellos mismos se sienten unos fracasados.

¿Qué pueden hacer los obreros transculturales con el perfeccionismo?

A los perfeccionistas a menudo les resulta muy difícil cambiar. Han sido así durante tantos años que no quieren dejar de serlo o les cuesta mucho dejar de serlo a pesar de que viven descontentos, deprimidos y no funcionan bien. Recuerda que Dios tuvo que cegar a Pablo por tres días antes de que él estuviera dispuesto a cambiar (Hechos 9). No sabemos cuánto tiempo le llevó cambiar pero sí sabemos que se fue de inmediato a Arabia con el fin de permitir que Dios trabajara en él antes de cruzar palabra con otra persona. Después de pasar tiempo a solas con Dios en Arabia, Pablo regresó a Damasco y permaneció allí tres años antes de ir a Jerusalén para conocer a Pedro y hablar con Santiago (Gálatas 1: 11-24).

Debido a que a algunos obreros transculturales les resulta muy difícil cambiar y el proceso de cambio requiere mucha más explicación del espacio aquí disponible, no voy ni siquiera a tratar de resumir los pasos que se deben seguir. Para aquellos lectores que deseen animarse a cambiar, les comparto un enlace donde hallarán excelente información sobre el perfeccionismo en la web. El Perfeccionismo en Perspectiva es un recurso proporcionado por el Centro de Intervenciones Clínicas del Departamento de Salud del Gobierno de Australia Occidental aquí http://www.cci.health.wa.gov.au/resources/infopax.cfm?Info_ID=52. Este paquete de información está organizado en módulos que uno mismo puede ir resolviendo. Los módulos son los siguientes.

  1. ¿Qué es el perfeccionismo?
  2. Entender el perfeccionismo
  3. ¿Cuál es la causa de que el perfeccionismo se mantenga?
  4. Cambios en cuanto al perfeccionismo
  5. Reduciendo mi comportamiento perfeccionista
  6. Desafiando mi pensamiento perfeccionista
  7. Ajustando las reglas y suposiciones inútiles
  8. Reevaluando la importancia de los logros
  9. En conclusión

Cada uno de estos módulos tiene diez páginas pero contienen muchas ilustraciones y espacios en blanco. Los módulos fueron escritos para que el lector avance en el orden establecido por lo que, aunque el Módulo 1 tiene el mismo título que la primera sección de este folleto, ten en cuenta que despliega mucha más información que la que aquí se presenta. Es fundamental hacer el Módulo 1 antes de intentar cualquiera de los otros. Luego de hacerlo, avance con el Módulo 2, etc.

Además, a medida que los obreros transculturales perfeccionistas avanzan por los módulos, necesitan recordar que es importante involucrar pensamientos y comportamientos únicos para ellos y su perspectiva cristiana. Por ejemplo, cuando hagan una lista de objetivos poco realistas deben pensar en cosas como las siguientes:

  • “Debo agradarle a todos mis estudiantes de la escuela bíblica”. Jesús les dijo a sus apóstoles que la gente los odiaría y los perseguiría (Mateo 10, Juan 15). Pablo, uno de los primeros obreros transculturales, conoció a muchas personas que no gustaban de él (2 Corintios 11).
  • “Debo lograr muchos convertidos cada vez que predico”. Pablo predicó un gran sermón en Atenas y solo obtuvo “unos pocos” convertidos (Hechos 17). También le ocurrió que, otras veces, luego de predicar o sanar enfermos, lo arrestaron o lo expulsaron de la ciudad.

Igualmente, puede ser muy valioso pedirle a personas de confianza que nos ayuden a tomar conciencia cuando estemos trazando objetivos poco realistas. No es obligatorio que estas personas sean consejeros o pastores pero sí deben ser personas de confianza que nos conozcan bien. Muchos obreros transculturales tienen un grupo selecto de simpatizantes a quienes pueden pedir que oren por su “sanidad” o “crecimiento” a medida que luchan con su perfeccionismo.