Estrés Sexual

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre el estrés sexual

Ronald L. Koteskey

GO International

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Pat y tú han estado trabajando juntos desde hace varios meses pero, particularmente durante las últimas tres semanas, ambos han estado invirtiendo cada minuto de su tiempo en ese proyecto tan importante. Es más, hasta almuerzan juntos y a la noche, después que todos los demás se van a casa, ustedes se quedan a seguir trabajando. De pronto, te das cuenta de que a la mañana te levantas con muchas ganas de ir a trabajar, más de las que nunca antes tuviste y de repente una mañana, al ver a Pat, tu corazón comenzó a acelerarse. ¿No te estarás enamorando de Pat?, ¿o sí?

Eres un obrero transcultural y es imposible que estés luchando con la inmoralidad sexual, el adulterio, la actividad homosexual o el incesto, ¿no es cierto? Entonces, ¿por qué te sientes así? ¿Qué puedes hacer para evitar estas cosas? Consideremos algunas de estas preguntas a continuación.

¿A mí?

¿Estas cosas le pueden ocurrir a un obrero transcultural como tú? Por supuesto que sí. Después de todo, eres humano, ¿o no? Los humanos tenemos la tendencia natural de llegar a gustar de las personas con las que pasamos tiempo, tanto es así que incluso las personas que son secuestradas o capturadas como rehenes a menudo llegan a gustar de sus captores, y lo mismo le sucede a los captores. Inclusive, es bastante probable que te gusten las personas con las que estás trabajando y que ese gusto puede convertirse en atracción sexual. Cualquier persona puede, gradualmente, a lo largo de un período de tiempo, “deslizarse” y caer en pecado sexual. Ejemplo de ello es el caso de Amnón y su media hermana Tamar. Amnón se obsesionó con ella en el transcurso del tiempo (2 Samuel 13 NVI).

Aunque es raro, el “amor (lujuria) a primera vista” puede ocurrir y las personas pueden ceder rápidamente al pecado sexual. Otro ejemplo de esto son David y Betsabé. En lugar de estar al frente de sus tropas liderando la batalla, donde le correspondía estar, el rey David se quedó en Jerusalén. Como tenía problemas para dormir decidió salir a caminar por el techo de su palacio y vio a una mujer bañándose. En lugar de mirar hacia otro lado, envió a un súbdito para que averiguara quién era ella. En lugar de abandonar sus intenciones luego de saber quién era la mujer y que su marido estaba luchando en la batalla, ordenó que la trajeran ante él. Y, finalmente, “se acostó con ella” (2 Samuel 11).

¿Inmoralidad o adulterio?

¿Podría ser que un obrero transcultural como tú caiga en actos inmorales o en adulterio? ¡Por supuesto que sí! Y esa “caída” generalmente comienza de manera inocente e inofensiva. Por ejemplo, tú eres el director de campo y por lo tanto es tu responsabilidad mostrarle el lugar a la atractiva obrera soltera que acaba de llegar. O tal vez sientes pena por los obreros recién llegados que no tienen un lugar para quedarse y los invita a vivir contigo temporalmente. O, por qué no, mientras conversas con tu amigo Cristian, un obrero transcultural de largo plazo, descubres que él siente que su familia lo ha descuidado y entonces intentas darle a Chris un poco más de atención. Antes de que te des cuenta estarán compartiendo cosas muy íntimas y esta intimidad los llevará a pasar más tiempo juntos y, finalmente, cometerán adulterio.

Esto mismo puede ocurrir con los nacionales. Y le puede suceder tanto a hombres como a mujeres, jóvenes y viejos. Si crees que eres invulnerable al pecado sexual en realidad eres el más vulnerable. En 1 Corintios 10:12 se nos describe nuestra vulnerabilidad, pero el versículo 13 promete la fidelidad de Dios en la forma de una vía de escape. Es muy probable que la atracción hacia otras personas ocurra y, si no sabes cómo reaccionar frente a ella, podrías encontrarte a ti mismo en una situación parecida a la del Rey David, quien trató de ocultar su pecado sexual y le causarías serios problemas a toda tu familia, a tu campo de servicio y a tu organización.

¿Actividad homosexual?

¿Sería posible que dos obreros transculturales inicien una relación homosexual? Sí, es posible, y le puede suceder a hombres, mujeres, casados, solteros, jóvenes o viejos. Como resultado del aislamiento y la soledad las personas que viven con compañeros de su mismo sexo pueden formar relaciones emocionalmente dependientes. Estas relaciones, más bien exclusivas, pueden volverse posesivas y conducir a la intimidad física y al uso de elementos sexuales. Un abrazo podría convertirse en algo más que reconfortante.

Estas cosas pueden seguir avanzando hacia actividades homosexuales y, por ende, los involucrados terminarían enredados en una relación pecaminosa. Pero incluso si todo esto es detenido antes de alcanzar semejante nivel de pecado, los sentimientos de culpa, confusión y la relación en sí misma deben ser examinados cuidadosamente.

¿Incesto?

¿Y el incesto? ¿Eso sí que no podría ocurrir, cierto? Nuevamente, la respuesta es “Sí”. El incesto todavía se define legalmente como una relación sexual entre parientes cercanos como lo describe Levítico 18-20. Debido a que el incesto es usualmente un “secreto familiar” nadie sabe con qué frecuencia ocurre pero, aparentemente, sucede con mayor frecuencia entre un varón adulto y una pariente mujer más joven.

La comunidad de obreros transculturales a menudo se refiere a sí misma como una familia y socialmente funciona como tal. Los niños a menudo tienen muchos “tíos” y “tías” en el campo con los que se sienten mucho más cercanos en comparación a sus parientes biológicos que viven en su país de origen. El incesto también puede implicar explotación sexual por parte de un íntimo de la familia, en cuya relación se ven envueltos secretos y abuso de la autoridad (y eso también puede, obviamente, suceder en la “familia de obreros transculturales”, en el campo o hasta en la organización completa). Repito, es más probable que esto ocurra entre un hombre adulto mayor que está en una posición de autoridad y que se involucra sexualmente con una mujer más joven, más probablemente la hija de un colega obrero o una obrera joven soltera.

Los procesos subyacentes parecen ser los mismos en ambos casos. El perpetrador es una persona que tiene una posición de liderazgo y poder en la “familia”. La familia cercana es vista como un lugar seguro en medio de un mundo hostil y el perpetrador traiciona esa confianza. Las víctimas a menudo se culpan a sí mismas porque piensan que su líder espiritual no habría hecho tal cosa a menos que lo provocaran. Entonces se guarda silencio. Es posible que las víctimas mantengan la situación en secreto, pensando que nadie les creerá. Cuando los demás se enteran reaccionan con incredulidad, luego con sorpresa y luego se callan para proteger a la víctima. Podrían inclusive querer proteger al perpetrador o la imagen de la “familia” de obreros.

¿Por qué a mí?

¿Acaso soy yo, en mi rol de obrero transcultural, más proclive al pecado sexual que cualquier otra persona que está en mi país de origen? Es posible que sí lo seas, y esto debido a algunas implicaciones que tiene la labor transcultural. Por esa razón este folleto se titula “El Estrés Sexual”.

  • Alto nivel de estrés. El estrés y la ansiedad tienden a hacer que muchos hombres quieran tener sexo mientras que muchas mujeres lo que quieren es descansar y que las abracen. Cuando hay rechazo de alguna de las dos partes se puede llegar a pensar que al otro no le importa el bienestar conyugal. El estrés cultural disminuye el control de los impulsos sexuales, especialmente en aquellos que tuvieron problemas de este tipo en su país.
  • Falta de privacidad. Puedes estar sintiendo que vives como en una “pecera”, en donde casi todo lo que haces es visto y comentado por otros. Tal vez no hay cerraduras en la puerta y los sonidos de la habitación se escuchan hasta muy lejos, incluso fuera de la casa.
  • Tabúes culturales. Es posible que estés viviendo en una cultura donde las expectativas de comportamiento entre marido y mujer son bastante diferentes a las de tu país de origen. Quizás no puedes demostrarle ningún tipo de afecto en público a tu cónyuge, ni siquiera tomarle de las manos.
  • Más separación. La naturaleza misma de su trabajo puede significar que tu cónyuge debe pasar varias noches de la semana fuera de casa. Él o ella pueden sentirse tentados mientras están fuera y el cónyuge que se queda en casa también podría ser tentado.
  • Pornografía disponible. Tal vez, en el país donde ahora vives, la pornografía se promueve más abiertamente que en tu propio país a través de la televisión, en los quioscos, etc. El Internet es una bendición mixta porque junto con el correo electrónico y el acceso a información, también tienes acceso a fuentes de pornografía totalmente libres y sin censura en tu propio hogar.
  • Necesidad de cariño y toque físico. Todos necesitamos el contacto físico y es posible que donde ahora te encuentras vivas completamente solo, sin nadie que te brinde un abrazo en los momentos difíciles. Tu grupo de apoyo se quedó en tu país y quizás todavía no has desarrollado uno nuevo.

Recuerda, estás lejos de casa, en la “línea de fuego enemiga” y el enemigo aprovechará cualquier ventaja.

¿Cómo puedo prevenir todo esto?

Si bien los obreros transculturales incurren en pecado sexual no es algo inevitable. Aquí hay algunos consejos que te pueden ayudar a prevenirlo.

  • Reconoce tu vulnerabilidad. Hasta que no lo hagas no estarás motivado a hacer nada para evitarlo.
  • Evita situaciones desencadenantes. Sé consciente de qué cosas te tientan sexualmente. Si son los estímulos visuales ten cuidado con lo que miras en la televisión, en el monitor de la computadora, etc. Si son los estímulos táctiles ten cuidado con el contacto físico. Una vez que comienzas a ceder, así sea sólo un paso, la tentación sexual se vuelve más fuerte y cuanto más avanzas es peor.
  • Ora. Hazlo tú y pide a otros que lo hagan por ti. Ora con tu cónyuge y pídele que ore por ti. Si tienes un grupo de apoyo en tu país pídeles que oren.
  • Comunícate con tu cónyuge y satisfagan regularmente las necesidades sexuales del otro. Hablen con frecuencia sobre cómo se sienten acerca de su relación. A medida que hablen de estas cosas encuentren maneras de tener privacidad como, por ejemplo, cerrar la puerta delantera desde afuera y entrar por la puerta trasera. Si no pueden tomarse de las manos en público, creen otras formas de decir “Te amo” como un guiño, una ceja levantada, etc.
  • Rendir cuentas a alguien. También necesitas la ayuda de un grupo de apoyo que esté físicamente presente, que te vea a los ojos y te pregunte regularmente (semanalmente, si es posible) sobre la pureza de tu vida sexual. Recuerda que tu capacidad para autoengañarte es muy grande.
  • Haz un compromiso con Dios. Lee Levítico 18-20 y 1 Corintios 5-7. Fíjate que estos pasajes nos animan a ser santos y la manera de ser santos sexualmente es disfrutar del sexo con nuestro cónyuge y evitar tener intimidad con cualquier otra persona. Haz ese compromiso.
  • Sé consciente de la presencia del Dios Omnipresente. Quizás te engañes pensando que nadie sabe lo que estás descargando de Internet pero recuerda, Dios sí lo sabe. Dios no solo está con nosotros en todo lugar sino que quiere que seamos santos y promete fortalecernos (Efesios 3:16).