El Duelo

Lo que los obreros transculturales deben saber sobre el duelo

Ronald L. Koteskey

GO International

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Puede que digas: “A mí no me hace falta información sobre el duelo. Nadie en mi familia ha muerto y cuando eso suceda, volaré a casa y asistiré al funeral”. Si eso sucede, y cuando suceda, puede que sea uno de tus encuentros más sencillos con el duelo porque todos los allí presentes entenderán tu dolor y además tu cultura ha desarrollado rituales concebidos para ayudarte a lidiar con tu pena. Aunque comúnmente pensamos que el duelo está relacionado con la muerte de un ser querido hay muchas otras causas del duelo.

El diccionario define el duelo como el “intenso sufrimiento emocional causado por una pérdida de cualquier tipo”. Los obreros transculturales experimentan muchas pérdidas que otras personas no, por lo que esas personas no los entienden. No hay ningún funeral u otro ritual que ayude a superar estas pérdidas. En esos casos, es posible que los obreros transculturales comenten frases clichés, aunque sinceras pero sobreespiritualizadas, como una forma de negación ante las pérdidas que han experimentado. Cuando las personas se están muriendo y están por perderlo todo no cuestionamos la negación, ira o depresión que están atravesando como paso previo a aceptar su pérdida. Pero puede que los obreros transculturales estén llevando la carga de un dolor no expresado y no resuelto porque han experimentado otras perdidas distintas a las relacionadas con la muerte.

Mucho más importante que la severidad “objetiva” de la pérdida es la interpretación que cada persona hace de esa pérdida. Despedirse de una mascota puede parecer un evento menor para la mayoría de las personas, pero aquellos que han tenido esa mascota durante años pueden experimentar mucho dolor. A continuación se mencionan varias clases de pérdidas que pueden aumentar el dolor y la pena en los obreros transculturales.

¿Cosas?

Todo el mundo entiende la pérdida de amigos y familiares, pero ¿qué pasa cuando perdemos la casa, el automóvil, el supermercado, la escuela, las mascotas, el periódico y los juguetes? Todas estas y muchas otras cosas más se pierden cuando alguien abandona su país de origen para convertirse en un obrero transcultural. Cualquiera de estas, o todas, pueden provocar un duelo.

Puede que algunos obreros logren “crear” dos hogares, uno en el país de origen y otro en el campo. Cuando llegas “a casa” en tu propio país puede que la gente no entienda que extrañas y te duele el haber perdido los olores, la comida, los animales, la amabilidad de la gente y la música del país donde has estado sirviendo. Perder todas estas cosas pueden causarte dolor cuando regreses a tu país de origen.

¿Transferencias?

La oficina central te llama y te ordenan que ​​te mudes a otro campo. Entonces, pierdes todo lo que se ha convertido en importante para ti en los últimos meses o años y el duelo aparece de nuevo. Quizás esta cultura anfitriona se ha convertido en un hogar para tus hijos adolescentes y cuando te mudas a un nuevo campo, tus hijos tienen que quedarse a vivir con otros obreros transculturales para terminar la escuela. Incluso es posible que tus hijos tengan edad suficiente para casarse con un nacional y decidan quedarse allí para siempre. Otra pérdida y otro duelo.

El equipo directivo de tu agencia o campo de trabajo te pide que asumas el liderazgo de un proyecto que no ha sido manejado adecuadamente por otro obrero. Sin embargo, eso significa abandonar lo que has estado haciendo tan eficientemente; otra pérdida. Y si tu nuevo proyecto o asignación no termina de tomar forma y el que dejaste también comienza a decaer, sólo logras acumular más aflicción.

¿Transiciones?

Estabas consciente de que ser un obrero transcultural significaría mudarte con más frecuencia de lo que lo harían otras personas en tu propia cultura. En la vida de los obreros transculturales que se comprometen a largo plazo hay por lo general al menos dos mudanzas cada cinco años: cuatro años viviendo en el campo y uno en casa. A su vez, están las múltiples mudanzas a diferentes campos, a diferentes lugares dentro del mismo campo, a diferentes lugares cuando estás de regreso o “de visita en casa” en tu país, etc. La lista de transiciones parece interminable. Los obreros transculturales siempre están diciendo adiós a varias personas, lugares, posesiones y mascotas y por todos lloran.

Las transiciones más difíciles suelen ser las salidas prematuras del campo. ¿Cómo te despides cuando no quieres irte? ¿Y si la salida se debe a una falta moral? ¿Qué pasa si no puedes soportar la tensión emocional? ¿O si la oficina central te pide que abandones tu puesto o que dejes la organización? ¿Y si tu salida ocurre en medio de una evacuación? Más dolor y duelos.

¿Viajar?

Viajar es emocionante para muchas personas pero para los obreros transculturales que están en comisión como delegados puede ser deprimente. Ellos han estado fuera de casa durante varios años, sirviendo en el campo y ahora están en otro país aún más lejano.

Cuando estuviste en el extranjero no pudiste volver a tu país para el funeral de un amigo (no tenías dinero, no habían vuelos disponibles, ni tiempo libre), pero ahora que estás en casa no puedes regresar al campo para asistir a un funeral allí y acumulas el duelo no resuelto de ambos casos.

Antes de que existieran los aviones el tiempo de viaje era más largo y servía para superar la pérdida y el dolor. Demoraba varios días, a veces hasta semanas, llegar de un país a otro ya fuese viajando en barco, en tren o en un carro tirado por caballos. Pero actualmente, los obreros transculturales ni bien terminan de empacar, se suben al avión y en pocas horas llegan a su destino. No tienen tiempo de resolver ni superar su pérdida.

¿Tiempo?

Lo anterior nos lleva a hablar del tiempo que lleva hacer el duelo. Los rituales de duelo son diferentes en cada cultura por lo que se espera que el duelo demore tiempos diferentes en cada una. Superar el dolor por una pérdida siempre lleva tiempo, a veces mucho tiempo. Puede tomar algunos días llorar la pérdida de ciertas cosas, semanas la pérdida de amigos y meses la muerte de un ser querido. Algunas personas piensan que el luto por la partida de un ser amado debería terminar en un par de meses pero a menudo toma mucho más tiempo. Aquellos que intentan sabotear o provocar un cortocircuito en el proceso de duelo podrían experimentar problemas años más tarde.

¿Detonantes?

Mucho tiempo después que tu duelo parezca haber terminado puede que vuelvas a sentir repentinamente un dolor intenso debido a la pérdida. Los “detonantes” (esos estímulos que despiertan recuerdos de la persona, lugar o cosa que has perdido) te sorprenderán al reactivar repentinamente el dolor. Incluso es posible que ni siquiera te des cuenta de que viste, escuchaste u oliste algo que te trajo recuerdos de eso que ya no está más. Los olores, especialmente, suelen causar estos efectos y en esos casos ni siquiera entenderás por qué pensaste en esa persona, lugar, posesión o mascota.

Las fechas de aniversario son particularmente difíciles, sobretodo los aniversarios de bodas. También lo son los aniversarios de cumpleaños y los “primeros”, es decir, la primera Navidad o la primera reunión familiar. Estos mismos eventos pero relacionados con las vidas de otras personas pueden ser igualmente difíciles como el nacimiento del hijo de un amigo (que te recuerda la pérdida de tu propio hijo, años más tarde, cuando pensabas que el dolor había desaparecido).

¿Trauma?

Los obreros transculturales son posiblemente más propensos a experimentar situaciones traumáticas. Es probable que en otras culturas ocurran con más frecuencia asaltos, disturbios políticos, evacuaciones, bombardeos, asesinatos, secuestros, etc. Cuando esto le sucede a un obrero transcultural también se involucran otros obreros, y con razón. A pesar de que no experimentaron el trauma de primera mano, quienes ayudan a la víctima a menudo también suelen lamentar la pérdida causada por el trauma.

¿Teología?

Cuando a los empresarios los obligan a mudarse a otro lugar culpan a la empresa. Cuando se trata de oficiales militares culpan al gobierno. Pero cuando son obreros transculturales los que tienen que seguir órdenes y mudarse puede que le echen la culpa no solo a los encargados de la oficina central, sino también a Dios. Después de todo, se supone que todo el mundo oró para consultarle a Dios sobre la mudanza y ellos han determinado que “es Su voluntad”. Los obreros podrían pensar: “Dios nos llamó, hizo que nos mudaran de lugar y es Su culpa”. Las declaraciones que hace Noemí acerca de Dios en Rut 1: 20-21 son excelentes ejemplos de esto. Los obreros transculturales que regresan a su país de origen pueden sentirse igual que ella.

¿Qué podemos hacer al respecto?

  • Sé honesto. La pérdida y el dolor que experimentas son reales. No lo niegues; de verdad te duele. No lo sobreespiritualices diciendo: “qué privilegio que es sufrir por Jesús”, cuando en realidad no te sientes así. Sé honesto y transparente acerca de tus sentimientos y tu dolor.
  • Infórmate. Leer este folleto y otros materiales que traten del tema del duelo te ayuda a estar informado. Ten en cuenta que todas estas recomendaciones son especialmente relevantes para los obreros transculturales.
  • Actúa como un verdadero cristiano. Muy a menudo los cristianos niegan sus sentimientos de dolor. Algunos citan 1 Tesalonicenses 4:13 para afirmar que no debemos “entristecernos como el resto de los hombres”. Pero sigamos leyendo porque el resto del versículo dice “que no tienen esperanza”. Nosotros nos lamentamos pero como personas que sí tienes esperanza. Mira lo que dice la Biblia:
  • Abraham hizo duelo. Génesis 23: 2
  • Jacob lloró. Génesis 37:35
  • David se sintió abrumado y lloró. 2 Samuel 18:33
  • Jesús lloró. Juan 11:35. “Jesús lloró” es uno de los versículos más cortos pero más importantes de la Biblia. Si él lloró en el funeral de un amigo nosotros ciertamente podemos enlutarnos y lamentar nuestras pérdidas.
  • Sé un obrero transcultural. Tenemos un excelente ejemplo de una despedida que les hicieron a unos obreros transculturales en Hechos 20: 17-21: 1. Pablo habló extensamente sobre su partida y luego, comenzando en el versículo 36, presta atención a lo que hicieron:
  • Se despidieron.
  • Se arrodillaron.
  • Oraron.
  • Lloraron.
  • Se abrazaron.
  • Se besaron.
  • Acompañaron a Pablo hasta el barco.
  • Se apartaron de la nave.

Este es un buen ejemplo de un proceso de duelo expresado correctamente ante la despedida de un obrero transcultural. Pablo les había ministrado durante dos años y era comprensible una despedida de esta magnitud emocional. Si no expresas tu dolor ante tus pérdidas es posible que esos asuntos no resueltos reaparezcan cada tanto y obstaculicen tu trabajo. Sé un obrero cristiano, honesto e informado acerca de tus duelos, tus pérdidas y tu dolor.

Visite el siguiente sitio web para acceder a otros folletos de esta serie: http://crossculturalworkers.com/